30/10/2018

Tipos de agua: SAIA lo cuenta en el ‘Diari ARA’


Existen muchos tipos de aguas potables embotelladas pero no todas son iguales. Las aguas embotelladas están compuestas por dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno, H2O y las podemos consumir sin restricción porque han sido sometidas a un tratamiento de purificación para garantizar que no nos hacen daño, nos explica Lluís Riera, director de la consultoría Seguridad Alimentaria y del Agua (SAIA).

Las aguas embotelladas las podemos diferenciar por una multitud de factores, entre ellos por sus orígenes: el agua mineral natural, que tiene un origen subterráneo y una mineralización constante, el agua de dios, de origen subterráneo y con una mineralización viable y el agua preparada que puede tener varios orígenes y ha sido sometida a varios tratamientos para potabilizarla.

Otra clasificación de las aguas es según su mineralización, que se contabiliza con el parámetro de “residuo seco” que consiste en la cantidad de sales minerales que se consiguen al evaporar el agua. Encontramos la agua de mineralización muy débil (con un contenido inferior a 50 mg), agua de mineralización débil, (de 50 a 500 mg de residuo seco), agua de mineralización media, (de 500 a 1.500 mg) y agua de mineralización fuerte (superior a 1.500 mg)

El agua embotellada no es más saludable que el agua de grifo, porque no tiene más propiedades terapéuticas. El factor que suele determinar el sabor del agua es el contenido de cloro, ya que el cloro se añade como desinfectante para ayudar mantener a raya la carga microbiana, nos cuenta Anna Costa, la bióloga y dietista-nutricionista.

En los restaurantes está muy de moda el agua que embotellan en vidrio y con su propio nombre. Esta moda empezó en Francia, donde los restaurantes ponían a disposición de los clientes una jarra de agua gratuita con vasos para beberla. La idea se reivindicó por el hecho de que tanto el agua como el pan son necesidades básicas, es por eso que se tienen que servir de forma gratuita.

El agua que sirven embotellada los restaurantes “es agua del grifo” que a veces está filtrada si el restaurante disponen de un equipo de ósmosis inversa o de otros sistemas potabilizadores que reduce al mínimo los nitratos para que el agua sea potable y cumpla los límites permitidos, nos cuenta Anna.

La ósmosis es una agua que ha pasado por unos filtros donde se quedan los posibles elementos tóxicos o que dan gustos desagradables en el agua. Se considera agua de baja mineralización ya que en este proceso los minerales también se filtran, nos cuenta Riera.

El agua filtrada es más respetuosa con las tuberías dentro de casa y con los electrodomésticos como la lavadora o el lavavajillas. También ayuda a reducir contaminantes como nitratos y residuos pesticidas y a eliminar los compuestos clorados.

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