22/01/2020

¿Por qué nunca debes sacar el moho de un alimento y comerte el resto?: SAIA lo cuenta en ‘RAC1’


Comer los restos de un alimento florecido es una mala idea y puede ser perjudicial para la salud, explican en la OCU, la Organización de Consumidores y Usuarios. Los típicos floridos verdes, blancos o tirando a negras que invaden los alimentos son hongos que los colonizan y se nutren a su costa, y llegan a penetrar profundamente en su interior a través del micelio, unas ramificaciones finas difíciles de percibir a simple vista.

Las toxinas que puede producir el moho pueden provocar problemas en el organismo a largo plazo: las toxinas de origen fúngico causan intoxicaciones crónicas en su mayoría, es decir, que la toxina se acumula en el organismo y causa efectos adversos con el tiempo, si se acumula. También hay intoxicaciones agudas de origen fúngico como la conocida Amanita muscaria, que causa problemas poco tiempo después de que la ingerimos, según Riera. Entre los efectos que pueden causar estas toxinas en nuestro cuerpo está la nefropatía, la hepatitis, el ergotismo o el cáncer esofágico.

Hay algunas excepciones de alimentos que sí se pueden comer aunque hayan tenido moho:

  • Al jamón, la cecina o el látigo, es normal que aparezca moho si se tarda en consumirlos. Se puede rascar el moho y te puedes comer el resto.
  • Los quesos duros con poca humedad (como el emmental, el manchego o el gouda), se pueden comer después de retirar con un cuchillo toda la parte que rodea el hongo.
  • Los vegetales que tengan la carne firme, como la zanahoria, el pimiento o la col, se pueden comer si se quita el moho.
    • Como conclusión, hay que remarcar que se debe descartar, en general, la comida con moho. Mermeladas, salsas de tomate o frutas con hongos se deben tirar si una parte está florida.

      Se puede leer el artículo completo aquí


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