07/08/2018

Inspección de sanidad en un restaurante: SAIA lo cuenta en el ‘Diari ARA’


Los inspectores de Sanidad entran en los restaurantes y en los bares sin avisar para comprobar que se está cumpliendo con la normativa vigente en alimentación. En el caso que no esté todo en regla pueden poner sanciones en forma de multa económica. Hay países que incluso publican los resultados de las inspecciones, así cuando el consumidor visita el restaurante podrá ver la puntuación que ha recibido por parte de Sanidad.

Según nos explica Lluís Riera, director de la consultoría de Seguridad Alimentaria y del Agua (SAIA), las inspecciones alimentarias se basan en la observación de tres puntos que tienen como objetivo la higiene correcta del local:

  • Infraestructuras. Los inspectores observan que las paredes, techos, suelo, equipos y herramientas del local estén en buen estado. Algunos de las incidencias más comunes son baldosas del suelo rotas, agujeros en las paredes y techos, neveras fuera de tu temperatura, basuras abiertas sin tapadera ni pedal, etc.
  • Buenas prácticas. Los inspectores comprueban que los alimentos se manipulan correctamente, es decir, con orden y limpieza. Las incidencias más comunes son no mantener los alimentos 20 cm por encima del suelo para limpiarlos correctamente, no pasar los alimentos a envases como las fiambreras, no etiquetar los alimentos correctamente con la fecha de caducidad y la identificación, conservar productos a temperaturas incorrectas o incluso hacer uso de productos caducados.
  • Autocontroles. Los inspectores piden a los locales minoristas que enseñen algunos planes como son: el plan de formación y capacidad del personal, el plan de alérgenos (importante para bares y restaurantes), el plan de plagas, el plan de limpieza y desinfección, el plan de temperaturas, el plan de proveedores y trazabilidad y el plan de control del agua. Estos controles tienen que estar al día y tenerse a mano el día de la inspección.

Lluís Riera también nos comenta que para que un inspector ponga una sanción grave como la que implica, por ejemplo, tener alimentos caducados o en mal estado, tiene que haber acumulado muchas sanciones. Normalmente el inspector escribe una acta donde pide que se resuelvan las incidencias lo antes posible ya que otro día volverá a comprobarlas. En la mayoría de los casos los inspectores no vuelven, sino que solamente piden a los restaurantes que envíen la documentación que acredite que se han solucionado los problemas.

Uno de los alimentos del que siempre se comprueba su estado es el aceite (para detectar si se ha usado demasiadas veces). En las freidoras, los inspectores suelen comprobar con aparatos específicos que el aceite no supere el 25% de compuestos polares. La normativa exige a los restaurantes que incluso tengan contratada una empresa de reciclaje de aceites para asegurar que no se tira por el desagüe.

Se puede leer el artículo completo aquí.

En este post de SAIA se puede encontrar más información sobre inspecciones de sanidad.


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